La búsqueda de la comprensión del fracaso escolar y la exclusión educativa

El fracaso escolar y la exclusión educativa constituyen realidades complejas necesitadas de comprensión. El objetivo de este artículo, “De la epidermis al corazón. La búsqueda de la comprensión del fracaso escolar y la exclusión educativa“, escrito junto a Jesús Domingo Segovia, es evidenciar la necesidad de un análisis y comprensión específica, naturalizada y contextualizada de las mismas. El “paradigma de exclusión”, como marco epistemológico, ayuda a tomar conciencia de las zonas y dinámicas de vulnerabilidad que rodean a los estudiantes en riesgo de
exclusión educativa
, rodeados de factores, condiciones y dinámicas escolares (aulas, centros y políticas educativas), sociales (familiares, entorno) y personales que intervienen, determinan y construyen progresivamente esta situación de riesgo. Para alcanzar esta comprensión el método biográfico narrativo nos dará acceso a la voz de los implicados en estos procesos complejos que han de ser estudiados por medio del estudio de caso.

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José Manuel Martos Ortega

Capacidades institucionales para la autoevaluación y mejora de los centros educativos

En los últimos se ha revalorizado la importancia de la autoevaluación institucional en los procesos de mejora educativa.

El debate internacional sobre la evaluación está evolucionando de la evaluación para el aprendizaje versus la rendición de cuentas externas, a la evaluación para el aprendizaje y el bienestar vs. la responsabilidad interna de los responsables del sistema de garantizar el progreso. (Hargreaves, 2020: 188)

Dicha revalorización pone el foco de interés en la importancia de una comunidad profesional de aprendizaje que situe en el nucleo de sus objetivos la mejora de los centros educativos. Dicha comunidad se ha de construir por medio del desarrollo de capacidades institucionales que requieren de un conjunto de condiciones, tiempos y espacios reconocidos para el aprendizaje y el desarrollo de las mismas. Linda Darling-Hammond (2001) señala a este respecto:

a mi modo de ver, esta tarea nos exige un nuevo paradigma para
enfocar la política educativa. Supondrá cambiar los afanes de los
políticos y administradores, obsesionados en diseñar controles, por
otros que se centren en desarrollar las capacidades de las escuelas y
de los profesores para que sean responsables del aprendizaje y tomen
en cuenta las necesidades de los estudiantes y las preocupaciones de
la comunidad. (p. 42)

En esta linea de reflexión presentemos el documento académico Capacidades institucionales para la autoevaluación, del profesor Dr. Antonio Bolivar Botía, del Departamento de Didáctica y Organización Escolar de la Universidad de Granada. Este trabajo se estructura en tres bloques de contenidos:

  1. La autoevaluación institucional en la agenda pública de las políticas de mejora.
  2. La necesidad de construir capacidades a nivel de cada Institución educativa para la mejora.
  3. Hacer de la escuela una comunidad de aprendizaje.

Dada la importancia de la temática y la profundidad del documento lo compartimos desde este blog invitando a su lectura y con el deseo de generar líneas de reflexión y buenas prácticas que hagan de la escuela una comunidad de aprendizaje para una mejora que ponga en el centro de sus programas el éxito para todos y la equidad educativa.

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Bibliografía

Bolivar, A. (2020). Capacidades institucionales para la autoevaluación. Lima: Sineace. Disponible en: http://repositorio.sineace.gob.pe/repositorio/bitstream/handle/sineace/6258/Arti%CC%81culo%20A.%20Bolivar%20Capacidades%20Institucionales%20Autoevaluacion.pdf?sequence=1&isAllowed=y

Darling- Hammond, L. (2001). El derecho de la educación. Crear buenas
escuelas para todos
. Barcelona: Ariel

Hargreaves, A. (2020). La gouvernance “par le milieu” à l’ère de changements politiques complexes. Revue internationale d’éducation de Sèvres, 83, 185-194. doi: https://doi.org/10.4000/ries.9441

La escuela que viene

La Fundación Sentillana ha publicado un documento que recoge las conversaciones, los textos, los aprendizajes y las propuestas surgidas del diálogo a muchas voces que ha sido el proyecto de la @FundSantillana #laescuelaqueviene. Sus aportaciones son de gran interés para los retos educativos que se han de hacer frente de inmediato.

La Fundación Santillana puso en marcha el proyecto ” La escuela que viene. Reflexión para la acción” en plena crisis de la COVID19. Tiene como objetivo acompañar un proceso de participación y reflexión colectiva con vocación de mejora, de oportunidad, de diálogo, de esperanza y de reflexión para la acción y en acción. Por todo esto es también un proyecto utópico, en tanto que se vincula con el inconformismo, la transformación y la búsqueda de un futuro más justo.
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Discurso oficial sobre formación y empleo de los mayores de 45 años en España

Comparto con vosotros mi última publicación junto a Diana Amber y Jesús Domingo Segovia: “Discurso oficial sobre formación y empleo de los mayores de 45 años en España“, publicado  en la Revista de Pedagogía de la facultad de Humanidades y Educación de la Universidad Central de Venezuela.

El colectivo de desempleados mayores de 45 años, a pesar de caracterizarse como prioriatario es silenciado, frecuentemente, en el discurso oficial sobre el desempleo y las medidas que a ellos se dirigen no tienen los efectos esperados para la recualificación profesional que permite su inserción laboral.

Resumen: La actual crisis económica y las altas exigencias del mercado de trabajo  generan nuevos desafíos para la formación y el empleo en España. Las políticas sociales y normativas responden mediante la priorización de determinados colectivos, como los mayores de 45 años, en el acceso a las actividades formativas. Sin embargo, estas medidas no parecen tener efecto sobre la disminución del paro de las personas de esta franja de edad. Ante esta panorámica, este estudio pretende determinar en qué medida y desde qué  perspectiva es abordada la empleabilidad de las personas mayores de 45 años por el discurso oficial. Como metodología se utiliza el análisis de contenido y el análisis del discurso de tres tipos de documentos oficiales: las directrices europeas de formación profesional, la normativa vigente española sobre formación y empleo, y la normativa andaluza al respecto. Los resultados muestran una escasa presencia de contenido referido a los mayores de 45 años en el discurso oficial, especialmente en materia de formación. El discurso es poco específico, pues la mayoría de las alusiones engloban a colectivos muy dispares para los que se generan las mismas medidas. Se concluye que el tratamiento de la situación de vulnerabilidad frente al desempleo de este colectivo está insuficientemente abordado desde los documentos oficiales, lo que expresa el silenciamiento social y el olvido en materia formativa que sufren los mayores de 45 años.

Palabras clave: formación, empleo, mayores de 45 años, normativa.

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Treinta y dos años después…!!!

Reproducimos el relato testimonial escrito por el supervisor de Educación Básica en Ciudad de México y padre de dos hijas, J. Antonio Alvarado. Sus palabras nos acercan la terrible experiencia sufrida en México a raiz del fuerte terremoto acaecido el pasado 19 de septiembre. Compartir su voz sirva como agradecimiento a tantos profesionales de la educación que hicieron posible que miles de niños y niñas fueran evacuados de las escuelas para poner a salvo sus vidas aquel dia. Este relato se publicó originalmente en el grupo de Facebook Supervisores de Educación Básica / Iztapalapa. Mi gratitud a Jose Antonio.

“Dedicado a mi niña de 4º. Grado que se encontraba en una escuela

de jornada ampliada a un lado de la escuela de tiempo completo

donde me encontraba yo, y para mi esposa que estaba con mi

hija mayor de secundaria, en un edificio de cuatro pisos;

todos bien después del sismo reciente”

 

 

Como todas las mañanas iba camino al trabajo viajando en una pesera que en esos tiempos eran automóviles particulares pintados de color verde pistache. De repente a las 7:19 horas el chofer se detuvo mientras mirábamos como se movía el poste de luz en la calle de ayuntamiento en el centro de Iztapalapa. De inmediato comentó ¡Está temblando! Después de unos minutos continuamos la marcha. Al llegar a mi trabajo en una maquiladora ubicada en Año de Juárez, me encontré con varios de mis compañeros quienes se encontraban un poco asustados, que poco a poco nos fuimos contagiando de nerviosismo, incertidumbre, temor, al observar las noticias en la televisión que tenía encendida el contador de la empresa. Así nos enteramos que había varios edificios colapsados en la Ciudad de México y con varias personas muertas por los derrumbes. El gerente casi de inmediato nos ordenó retirarnos a nuestras casas para saber sobre nuestros familiares. Todos salimos de la fábrica y comenzamos a caminar, pues de momento ya no había transporte público ni privado, solo se veían el correr de las patrullas y las ambulancias. Era 19 de septiembre de 1985, aquel día ya no trabajamos y desde luego tampoco asistí a la Normal donde estudiaba por las tardes el cuarto grado de la carrera de profesor de educación primaria…

Treinta y dos años después me encontraba sentado frente a mi escritorio trabajando varios oficios en mi computadora en la oficina de la zona escolar ubicada al interior de una escuela primaria de tiempo completo en un edificio construido en los años 70´s del siglo pasado, conformado de tres pisos. El reloj marcaba las 13:14 horas, desde la oficina se podía observar un grupo de alumnos tomando la clase de educación física. De momento una compañera gritó, ¡está temblando!, antes de que reaccionáramos el resto del personal que estábamos en la zona, sentimos como un gran golpe que recibía el piso y de inmediato empezó a temblar, unos segundos después comenzó a sonar la alarma sísmica, el terremoto llegó antes que el sonido de la alerta. Tomamos celulares y llaves y salimos de inmediato. Mientras nos trasladábamos hacia el patio, ayudamos a los docentes que venían bajando con sus alumnos, unos por la escalera de emergencia y otros por la escalera principal.

Debo reconocer que hubo un segundo en que pensé en pasarme del edificio donde estaba hacia el otro plantel donde se encontraba mi hija de nueve años. Una lucha interna entre mi instinto paternal, el de sobrevivencia y el de la responsabilidad profesional viví, sin embargo, se me vino a la mente que esa escuela donde está la zona escolar no se encontraba la directora quien se había trasladado a la oficina de la dirección regional para realizar trámites administrativos. El temblor se sentía impactante, el edificio rechinaba y se observaba como se ladeaba y la escalera de emergencia también. En cuestión de segundos e impulsado por la preservación de la seguridad de los casi 400 alumnos y casi 20 docentes, caminé lo más rápido posible hacia la escalera de emergencia para ayudar a bajar a los alumnos que venían de lo alto del edificio, en mi mente se encontraba mi hija y la confianza de que su maestra la estaría cuidando como al resto de los alumnos de su grupo escolar. Apenas hacía unas dos horas, habíamos hecho un simulacro en conmemoración del trigésimo segundo aniversario del sismo del 19 de septiembre de 1985, hace treinta y dos años, justamente nos encontrábamos en shock, en ese tiempo como hijo de familia y estudiante normalista y ahora con una gran responsabilidad de forma indirecta con casi 1000 alumnos que se encontraban en tres escuelas públicas y dos colegios particulares que forman parte de la zona escolar…

Todo transcurrió muy rápido, los docentes, promotores, subdirectivos y el trabajador de apoyo a la educación con gran valentía y seguramente conteniendo nuestros miedos, logramos evacuar a todos los alumnos del edificio, quienes ocuparon las zonas de emergencia mientras el movimiento telúrico continuaba. Los niños y niñas se abrazaban y se calmaban entre compañeros, otros muy cerca de sus maestros y maestras se arropaban de ellos. Es de reconocer que muy pocos alumnos se alarmaron, la mayoría lo tomó con calma e inteligencia.

En realidad, son los adultos quienes nos cuesta más trabajo regularnos y controlarnos, prueba de ello fueron los padres y madres de familia que casi de inmediato comenzaron a llegar a la escuela, quienes casi tiraban la puerta por querer entrar de manera despavorida. Mientras intentaba tranquilizar a los alumnos con micrófono en mano, el trabajador me avisaba que los padres y madres querían entrar a la fuerza…para variar la pila del micrófono fallo, así que pedí a los subdirectores calmar a los tutores mientras recomendaba a los docentes mantener el control de sus alumnos ya que estaba seguro que, si dejaba entrar a los papás iban a contagiar su angustia y miedo a sus hijos, corriendo el riesgo de generar una psicosis colectiva. Después de varios intentos por calmar a los padres y madres de familia, les anunciamos que sus hijos se encontraban bien, que no había motivos para preocuparse por lo que les solicitamos formarse para abrir la puerta y en forma ordenada les íbamos entregar a sus hijos. Desde luego que no faltaron algunas madres histéricas que entraron corriendo al plantel, el resto de papás ingresaron con calma. Poco a poco cada niño o niña se fue encontrando con su familiar. Cada docente se fue haciendo cargo de los niños y niñas que todavía se quedaron en las instalaciones escolares.

Al volver a la calma me trasladé al plantel contiguo, donde los tutores también retiraban a sus hijos, me encontré con mi niña quien valientemente tranquilizaba a sus compañeras, obviamente al verme no pudo evitar desfallecer en un mar de lágrimas, la tranquilicé y le pedí que me continuara apoyando con sus amiguitas que la necesitaban también, la maestra me dijo amablemente, maestro no se preocupe yo me hago cargo de la niña.

Así que regresé al otro plantel, donde los docentes ya comenzaban a inquietarse por querer saber de sus familiares ya que las noticias de edificios caídos, comenzaron a circular por los diferentes medios de comunicación y las redes sociales.

Todos queríamos comunicarnos con nuestras familias, pero era imposible, las líneas telefónicas y de celular no funcionaban. Solo había comunicación vía WhatsApp. La directora regional nos preguntaba como estábamos en las escuelas de las zonas escolares. Intentaba comunicarme con mi familia y al mismo tiempo con las directoras de las otras escuelas y colegios. Afortunadamente los directivos lograron responder de la situación en que se encontraban con sus alumnos y personal docente, lo cual reporté de inmediato a la dirección regional. Con mi familia nunca logré comunicarme, pero ayudó un poco al lograr comunicación con mis vecinos quienes me informaron vía WhatsApp que todos en el edificio donde vivimos, se encontraban bien.

Conforme transcurrían los minutos y luego las horas, la presión y la tensión aumentaban, había docentes cada mas vez más angustiados y preocupados por sus familiares, así que el acuerdo fue que tan luego entregaran a todos sus alumnos podían retirarse. El mismo acuerdo fue para todas las escuelas y colegios. Los directivos y subdirectivos se encargaban de la inspección ocular de sus edificios para informar de un primer reporte a las autoridades superiores. Al final todos los niños y niñas se entregaron a sus padres o madres, salvo dos pequeños que no llegaban sus familiares, debido a que venía desde una de las zonas en desastre, finalmente con mucha angustia, llegaron por los pequeños

Así nos vivimos treinta y dos años después del sismo del 85, lo sufrimos en carne y hueso un sismo de 7.1 y con la gran responsabilidad profesional de casi un millar de vidas infantiles en los centros escolares; todos sanos y salvos, aunque lamentablemente no en todos los lugares corrimos con la misma suerte, pues como es sabido por los medios de comunicación el colegio Enrique Rebsamen tuvo varias pérdidas humanas tanto de estudiantes como de docentes.

Sin duda esta experiencia nos deja grandes aprendizajes que vale la pena reflexionar en los colectivos docentes, con nuestros alumnos, con las autoridades educativas, con los padres y madres de familia, entre directivos o supervisores escolares. Desde luego, que lo mejor, que podemos hacer es tomar decisiones de manera preventiva por nuestro propio bienestar y la de nuestros niños y niñas a quienes estamos educando en el presente para un futuro mejor.

Algunas interrogantes interesantes pueden ser: ¿Actuamos correctamente en este sismo reciente?, ¿Estábamos organizados para enfrentar un sismo de esta magnitud sin el aviso previo de los 40 segundos de la alerta sísmica?, ¿Funcionaron adecuadamente los comités de seguridad, de salud escolar y de protección civil?, ¿Todos contábamos con las listas de asistencia del alumnado?, ¿Todos contamos con el gafete y credenciales de identificación del alumnado y del personal?, ¿Qué era más conveniente, replegarnos o evacuar el edificio escolar?, ¿Cómo controlar a los padres y madres de familia?, ¿Qué papel jugamos los diferentes actores educativos?…Se vale agregar otros cuestionamientos.

Finalmente vale un gran reconocimiento a los maestros, maestras, directivos, trabajadores administrativos y supervisores, quienes antes de pensar en sus familias, actuaron y protegieron a sus alumnos.

 

J. Antonio Alvarado R.

 

¿Qué esperamos de un material didáctico y formativo para la enseñanza virtual?

 

Participar en un proceso de enseñanza-aprendizaje, como alumnado o como docente, siempre supone una experiencia de trabajo compartido, construcción del conocimiento e intercambio de saberes prácticos que, a lo largo de nuestra trayectoria formativa y profesional, vamos acumulando.

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Protestando en Twitter: ciudadanía y empoderamiento desde la educación pública

Marca de nube mareasComparto con tod@s los lectores de mi blog un articulo de investigación publicado en la revista Comunicar. Tiene por título “Protestando en Twitter: ciudadanía y empoderamiento desde la educación pública” y se encuentra en versión preprint. Comparto autoría con Geo Saura Casanova, Jose Luis Muñoz Moreno y Julian Luengo Navas. Espero que sea de vuestro interés y gracias por vuestra difusión.

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Análisis del Discurso Político en España sobre el Fracaso Escolar en Twitter

Nube de palabras discurso político

Hoy se ha publicado un artículo fruto de mi tesis doctoral “Estudiantes en riesgo de exclusión educativa en la Enseñanza Secundaria Obligatoria de Andalucía: hacia una comprensión desde el discurso político y del profesorado”, dirigida por los Doctores Jesús Domingo Segovia y Antonio Bolivar Botía de la Universidad de Granada. Este artículo ” Análisis del Discurso Político en España sobre el Fracaso Escolar en Twitter”, publicado en Education Policy Analysis Archives , tiene por objetivo caracterizar las temáticas, orientaciones e intencionalidades subyacentes en los discursos políticos sobre fracaso escolar en las cuentas de twitter de los principales partidos políticos españoles de ámbito nacional conrepresentación parlamentaria en la legislatura 2011-2015. Como métodología de análisis uitilizo el “Análisis crítico del discurso”. Comparto el enlace para facilitar la lectura de quienes estén interesados e interesadas en esta temática.

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José Manuel Martos Ortega

Conquistar las escuelas como sitios de esperanza

Escuela
Escuela

Esta tarde he podido disfrutar de la lectura de una reciente publicación de Nacho Calderón Almendros, profesor del Departamento de Teoría e Historia de la Educación de la Universidad de Málaga. Es muy oportuno recuperar discursos sobre la escuela que han sido olvidados o reinterpretados en un contexto neoliberal. Acostumbrados a hablar de la escuela en clave económica, de éxito, o de una diversidad “descafeinada”, recuperar otros discursos que nos recuerdan que la escuela tiene sentido desde la persona y para la persona es muy necesario. El maridaje que Nacho hace entre escuela y esperanza nace de recuperar la experiencia de las personas, el gran valor que un sistema educativo nunca debe olvidar, si quiere ser un ámbito transformador y de cambio.

Nacho Calderón Almendros
Nacho Calderón Almendros

Gracias, Nacho, por recordarnos que una escuela sin esperanza es una institución vacía y que la escuela, cuando pone a la persona con su individualidad en el centro, es artífice de una sociedad esperanzada y con horizontes.

Escuela, persona, esperanza y horizonte son palabras que siempre deberían ir de la mano.

Os paso el enlace para que  podais disfrutar de él:

Conquistar las escuelas como sitios de esperanza

José Manuel Martos Ortega

¿Por qué he elegido estudiar el Grado de Magisterio?

Profesora en el aula
Profesora en el aula

Hace unos meses se celebraron en la Universidad de Almería las V Jornadas de Historias de Vida en Educación. En ellas, junto a los Doctores Rocío Quijano López y Miguel Pérez Ferra, presenté una comunicación fruto de nuestros trabajos de investigación: “Voz y creencias de los estudiantes del primer curso del Grado de Primaria sobre sus motivaciones para elegir la profesión docente“. En ella, gracias a la voz de los alumnos y alumnas que participaron en nuestro trabajo, tratamos de responder a la pregunta con la que se encabeza este post: ¿por qué he elegido estudiar el Grado de Magisterio?. La respuesta a esta pregunta se puede sintetizar en las siguientes palabras tomadas de nuestra comunicación:

“Los estudiantes afirman que han optado por cursar el grado especificado, atendiendo a cuatro tipos de razones; bien por contacto con los niños a través de contacto con la educación o mediante experiencias de voluntariado, lo que les ha llevado a despertar su vocación docente; bien a través de la influencia de amigos, que les han aconsejado realizar los estudios de maestro porque es un trabajo seguro y bien remunerado […], otro tipo de estudiantes han accedido a esta carrera porque la nota media que tenían no les permitía optar a otra titulación; un cuarto grupo ha accedido a los estudios de magisterio por la experiencia trasmitida de padres y familiares que trabajan en la educación o por la incidencia de sus profesores, que les han ayudado a desarrollar su identidad profesional con el transcurso del tiempo. Por las aportaciones de los estudiantes, se puede considerar que el grupo primero, voluntariado y contacto con la educación, así como aquellos que han querido ser maestro por la experiencia vivida junto a sus profesores representa las señas de identidad más genuinas de la identidad profesional docente”.
Comparto el texto para que pueda leerse en su integridad.
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